Plan Ceibal Línea de tiempo

  1. 1776 - 1800
  2. 1801 - 1825
  3. 1826 - 1850
  4. 1851 - 1875
  5. 1876 - 1900
  6. 1901 - 1925
  7. 1926 - 1950
  8. 1951 - 1975
  9. 1976 - 2000
  10. ACTUALIDAD
  1. 1951 - 1955
  2. 1956 - 1960
  3. 1961 - 1965
  4. 1966 - 1970
  5. 1971 - 1975

La carrera armamentista 1945-1989 / Estados Unidos y la Unión Soviética

Ficha

La rivalidad que enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética por el predominio mundial en la guerra fría condujo a ambas naciones en una carrera armamentista. Esta preparación ante un posible conflicto armado llevó a invertir mucho dinero y esfuerzo en mejorar la tecnología de los barcos, submarinos, tanques y aviones. El punto más crítico de la carrera armamentista fue el desarrollo de armas nucleares más poderosas que hicieron temer al mundo ante la posibilidad de una destrucción total.

La carrera armamentista fue una característica central del enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la guerra fría. Esta carrera comenzó cuando ambos todavía eran aliados, durante la Segunda Guerra Mundial. De tal modo, las bombas atómicas que Estados Unidos lanzó en Japón fueron también una señal de su poderío dirigida a su nuevo rival por el predominio mundial.

En los años siguientes al final de la guerra, los soviéticos desarrollaron un programa de investigación nuclear que en 1949 les proporcionó su propia bomba atómica. A medida que avanzaba la tecnología de fabricación de armas nucleares también mejoraba la posibilidad de lanzarlas con más precisión y desde mayor distancia. Los avances de la carrera espacial, en la competencia entre estadounidenses y soviéticos por llegar al espacio exterior, mejoraron los sistemas de propulsión. Entonces aparecieron los misiles balísticos y ya no fue necesario que un avión descargara la bomba sobre una ciudad: esta podía ser disparada desde bases muy distantes de su objetivo. La devastación de Hiroshima y Nagasaki en 1945 solo había sido una pequeña muestra de lo que el armamento nuclear podía causar. Las nuevas armas tenían un poder destructivo cientos de veces superior al de las primeras bombas.

A fines de la década de 1970, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética tenían tantas armas nucleares que se llegó a un estado conocido como el equilibrio del terror: si cualquiera de los dos comenzaba un ataque, no podría detener la respuesta. La paz se sostenía sobre la idea de que nadie podía dar el primer golpe pues la destrucción mutua estaba asegurada. De todos modos, durante la guerra fría hubo momentos de enorme tensión en los que se temió que el mundo estuviera al borde de una guerra nuclear.